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martes, 22 de noviembre de 2011

Gestión y adquisición de los fondos bibliotecarios

          Es una realidad comprobar que el funcionamiento interno de una biblioteca está formado por un conjunto de procesos fuertemente definidos y automatizados, así como de un reglamento que regulariza y guía el desarrollo de los mismos.

            Hace no demasiado poco, quizás no valorase demasiado el esfuerzo del trabajo del bibliotecario, pues lo relegaba simplemente al hecho de tomar desde su puesto de trabajo el libro que el usuario desea pedir prestado, y registrarlo (antes manualmente mediante lápiz y papel); además de asegurar el silencio en sala de estudio. Tareas demasiado primitivas en correspondencia a la realidad.

            La clase de la semana pasada hizo mucho hincapié en la responsabilidad de éste y la gran carga de conocimiento del código legal correspondiente, las normativas de la biblioteca, los criterios de normalización de catalogación (respaldados por AENOR: Agencia española de normalización, o las reglas mundiales ISO), la distinta gestión dependiendo del tipo de biblioteca (centralizada, semicentralizada y descentralizada), carta de servicios, estatutos, reglamento interno… así como conocimientos informáticos y de gestión económica.

            De este modo, conjuntamente con un amplio conocimiento del corpus legal  que garantiza un funcionamiento casi matemático de tal cantidad de piezas informacionales y su relación con el usuario, es necesaria también la máxima organización económica de los bienes materiales que la biblioteca posee y que le son asignados anualmente. Ejemplo de ello es la realización del presupuesto, que debe pedirse conforme a su justificación en una memoria económica, que obedece a una planificación previa de los objetivos a cumplir. Así, tal cantidad, conformada por la mencionada asignación (además de incorporaciones de los servicios de investigación y subvenciones externas), deben cumplir las expectativas necesarias para alumnos, profesores, personal de la investigación y todo aquel usuario potencial de la biblioteca (en nuestro caso, universitaria centralizada)

            Sin embargo, nos encontramos ante un inmenso problema: la cada vez más acusada dificultad de financiación de las bibliotecas, debido a la crisis económica, el encarecimiento de materiales…, entrando en juego la cuestión de si el mantenimiento del nivel de excelencia de acceso al conocimiento, tanto de profesionalidad del personal como la superioridad de los materiales, cuenta como prioritario en el reparto de capitales.

No obstante, creo que en el límite de la Historia donde nos encontramos, y establecido jurídicamente el derecho a la educación para todas las personas, debería de hacerse realidad este ideal mediante la plena compartición de manifestaciones escritas relevantes para todos. Y siempre siendo necesaria la figura del bibliotecario para la unificación, gestión y difusión dicha información, y asimismo la imprescindible cooperación de los organismos y los dueños legales de la misma, llegando finalmente a un acuerdo beneficioso para todos.



        Existe también una página del Ministerio de cultura y educación hace mención a las cifras estadísticas de las bibliotecas españolas, siendo el 2009 la última realizada. Estos datos han generados grandes controversias sobre la veracidad de la información en algunos medios, ya que la tendencia visible es la disminución de los fondos y el cierre de bibliotecas públicas.


   
        Sin embargo, existen muchos, que con espíritu filantrópico, optan por compartir la sabiduría y los tesoros que acaparan con los demás. 



 De este modo, existen muchos espacios virtuales, que sufragados por presupuestos públicos o privados, permiten el libre acceso a sus fondos a todos los interesados en ellos gratuitamente, dando plena difusión al conocimiento.



1 comentario:

  1. Menos mal que aún hay gente preocupada en que el papel de las bibliotecas no se pierda y se lleven a cabo acciones como la de este hombre del País Vasco. En el caso de la Upo, como nos comentó el hombre que nos atendió en la visita, parece que no se están recortando mucho los presupuestos para las bibliotecas, al menos las universitarias. Esperemos que esta tendencia no cambie, a pesar de la crisis económica.

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