Es impresionante comprobar cómo el uso de una plataforma de estas características puede mejorar infinitamente la comodidad y eficacia en el trabajo, así como la productividad y rentabilidad en los resultados finales; contando con el mismo esfuerzo y una consecuente reducción de la cantidad de tiempo empleado.
Nuestra sociedad ha pasado de utilizar lápiz y papel para realizar tanto anotaciones, selecciones, apuntes o cualquier tipo de redacción intelectual; al extremo de contar con soportes cono programas inteligentes que realizan la mencionada globalidad de actividades optimizando el tiempo y el esfuerzo al máximo exponente. Y sobretodo, bajo mi percepción personal, ayudan en gran manera a solucionar uno de los mayores problemas de la sociedad de la información en la que nos hallamos inmersos: a difícil tarea previa a la lectura de gestión y tratamiento de los recursos hallados en diversas fuentes.
De este modo, y si bien existen infinidad de instrumentos para la redacción de datos, trata de imágenes… desconocía a Mendeley, el gestor de referencias bibliográficas que nos ha sido mostrado en clase: un programa en el que se pudiese clasificar y ordenar los archivos de información tras efectuar la búsqueda, organizándolos según mi convenio, modificándolos y pudiendo acceder a ellos desde cualquier monitor. Este descubrimiento provoca el cese de la etapa en la que mi pen drive (colapsado de información que tardaba horas y horas en encasillar y definir) suponga mi única ayuda en tareas de recopilación. Sobretodo en futuros trabajos en las que necesite contar con una cantidad grande de archivos en los que efectuar una criba o finalmente hacer uso de ellos en su totalidad. En consecuencia, el fin último es optimizar el tiempo del que el individuo dispone en la reflexión de los contenidos, y no en aspectos del procedimiento y la metodología; y por supuesto, con una mecánica de uso muy sencilla.
Me cuesta un poco admitir que hayan transcurrido cuatro duros años de estudio universitario existiendo tales recursos a mi disposición, y no haciendo uso de ellos por total ignorancia. Ahora soy consciente de que podría haber aprovechado horas preciosas de mi tiempo antes dedicadas a organizar primitivamente las carpetas, visionando los archivos o titularizando; sin poseer una interfaz que me facilitara su manejo, separar fácilmente en temáticas, seleccionar o emprender una búsqueda del mismo mediante su autor, etiquetas; modificarlo, compartirlo con otros grupos donde también poder hallar información válida para la investigación pertinente, etc.
En esencia, se trata de una herramienta profesional y gratuita, que seguro hace no demasiado tiempo sólo estaba al alcance de quien podía permitírselo, o quien trabajaba para una organización que pudiese facilitarle tal ventaja. Añado también mi iniciación con el trato de metadatos y la inmensa ayuda que supone las notas a pie de página y referencias bibliográficas que el propio programa realiza sin dedicación alguna para el usuario. Además, Mendeley es un programa bastante serio, y sólo es necesario para acceder a él el registro como usuario y la descarga gratuita desde su página principal.
Por último, y evidenciando también la gran repercusión que tendrá en un futuro para todos los estudiantes en esta nueva era de alfabetización tecnológica, me gustaría compartir un proyecto fin de carrera de un estudiante de informática sobre la Gestión de referencias bibliográficas. Si bien es evidente que sólo lo he ojeado, y desconozco la temática técnica, sí demuestra cómo estas herramientas mejoran a una velocidad pasmosa, siendo un actualísimo objeto de estudio; así como su inserción en la novedosa web semántica e igualmente la utilización de nuevos formatos como el rdf.



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