El pasado martes pudimos realizar una visita al interior de la biblioteca, donde se nos mostró el quehacer diario, la mayoría de las veces infravalorado y desconocido, del cuerpo facultativo bibliotecario: tomamos conciencia directa, si bien ya habíamos hablado de ello en clase, de la profesionalidad y esfuerzo del método de registro y catalogación de las piezas documentales.
Me llamó mucho la atención un aspecto del funcionamiento y organización de la misma: su concepción como sistema centralizado, donde todos los libros pertenecientes a la universidad, ya sean destinados a departamentos, profesores, oficinas o alumnado en general, son comprados y gestionados por la propia biblioteca. Esto es, en ningún caso, ningún usuario de la comunidad universitaria puede hacer uso del material sin estar precisado en el registro de la propia biblioteca, igualando a todos el derecho de hacer uso de los bienes de la misma, que engloba consecuentemente los de toda la universidad. “Todo es de todos”. Además, el hecho de que exista un sólo órgano agrupador restringe la existencia de bibliotecas de departamentos o de centros, que disminuyen la eficacia de los préstamos y el control de lo que se tiene, evitando así los duplicados, pérdidas u apropiaciones.
Por otro lado, también se comentó el hecho de que la más de la mitad del presupuesto bibliotecario, y cada más en alza, se dedique a la compra de recursos electrónicos, fundamentalmente digitales y de suscripción, como las revistas. Es razonable, entendiendo que estamos en la Edad de la información en red, y que las revistas científicas aportan las novedades más inmediatas. Sin embargo, y como usuaria, creo que una de las pocas carencias de nuestra biblioteca es la inexistencia de descripción en el catálogo de dicho material, teniendo que recurrir a otras bases de datos para buscar artículos que nos incumban, y ya obteniendo el nombre de la revista, acudir a Athenea, el nuestro. Me parece un impedimento para aprovechar los cientos de miles de recursos que posee nuestra universidad, teniendo en cuenta, que son bastante costosos.
Por otro lado, sí nos dijeron que este gasto a veces es compartido mediante el concierto de préstamo del CBUA, y siendo usuaria de este servicio, tengo que admitir que es bastante cómodo, eficaz y provechoso para nosotros.
Por otro lado, también es nuestra obligación no desperdiciar la oportunidad que tenemos como universitarios e individuos alfabetizados informática e informacionalmente, de recurrir a los cursos gratuitos de formación que ofrece la propia biblioteca, con trazados presenciales o en red, versando sobre bases de datos y gestores bibliográficos, así como tutoriales y guías de los mismos que pueden ser consultados en cualquier momento y colgados en la página de la biblioteca.
Este enlace, también de la biblioteca, nos muestra cómo evaluar información según la temática de nuestra investigación, así como la exploración en distintos buscadores (Google académico, Google book, Dice…)
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